Un verdadero show de ciencia ficción, con unos modelos que nos transportaron a un universo paralelo en donde el complemento estrella era un bolso que simulaba una inquietante reproducción exacta de la propia cabeza de algunos maniquíes. Una auténtica sorpresa que rompe con la seriedad y formalidad a la que nos tiene acostumbrados la veterana casa italiana y que, de vez en cuando agradecemos.