Nosotros también gritamos: «¡Qué viva Málaga y que viva Saiko!». Porque anoche, en la segunda jornada del Boombastic Winamax Costa del Sol, el artista granadino se coronó como el gran protagonista del festival. Y no lo decimos solo por sus hits (que no faltaron), sino por el show que montó sobre el escenario, por el cariño sincero hacia su tierra y por una producción que estuvo a la altura de los grandes festivales internacionales.
Desde Hoy Magazine lo vivimos en primera fila y os aseguramos que fue imposible no vibrar con cada segundo del espectáculo. Saiko apareció a las 22:50 h con un chiringuito montado sobre el escenario, como si el verano y el Mediterráneo fuesen parte de su ADN. Acompañado por ocho bailarines, un juego de luces hipnótico y proyecciones visuales de alto nivel, el artista ofreció uno de los shows más completos que hemos visto en esta edición del festival.

Pero lo que más nos llegó fue lo que dijo: «Hay muchos artistas que dicen que están contentísimos de ir a una ciudad cuando realmente no lo sienten. Pero yo no me pierdo Málaga en verano, porque esto es casa. Granada y Málaga son familia». Y ahí, entre gritos del público, quedó claro que lo suyo con Málaga no es solo una parada de gira, es amor real.
Y aunque Saiko se llevó todos los flashes, el día estuvo cargado de grandes momentos desde el minuto uno. El encargado de abrir la jornada fue DJ Sevi Sánchez, que calentó el ambiente desde las 18:00 h con una sesión dinámica que combinó ritmos actuales con clásicos del reggaetón y la electrónica.
Le siguió el uruguayo Zeballos, con su inconfundible mezcla de rap elegante y flow relajado, que logró captar la atención de un público cada vez más numeroso. Poco después, Lit Killah desató la locura con su estilo potente y letras cargadas de energía. Su actuación fue corta, pero intensa, y dejó claro por qué es uno de los nombres clave del panorama urbano actual.

El siguiente en escena fue Ovy on the Drums, productor y artista que demostró que también sabe brillar desde el otro lado del micrófono. Su show fue una masterclass de ritmo y producción, perfecta antes de que Saiko lo dejara todo patas arriba.
Para cerrar la noche, Gordo se adueñó del escenario con una sesión que cruzó géneros y fronteras. De 01:00 a 02:00 h, no hubo descanso: beats electrónicos, reggaetón oscuro, tech house y hasta toques de tribal. Fue el cierre perfecto para una noche inolvidable.
Y sí, una vez más, hay que hablar de Winamax, el patrocinador oficial que está haciendo posible que la música urbana tenga un espacio tan potente en la Costa del Sol. Su apuesta no es casual, y se nota: producción de alto nivel, experiencia de festival completa y un público que responde con energía y pasión.
Quedan todavía emociones por vivir, pero esta segunda jornada ya se queda grabada como una de las más potentes de esta edición.
Málaga, tú sí que sabes montar una fiesta.














