Rauw Alejandro lo ha conseguido. El puertorriqueño volvió a subirse este domingo, 6 de julio, al escenario del Movistar Arena para la segunda noche consecutiva de su Tour Cosa Nuestra, y lo hizo demostrando que, esta vez sí, ha sabido darle forma a un espectáculo a la altura de su ambición. Quienes asistimos a su anterior gira recordamos bien las críticas que recibió entonces: conciertos sin alma, con poca escenografía y sensación de improvisación. Por eso, lo que se vivió este domingo en Madrid fue aún más impactante. Por fin merece la pena pagar por ver a Rauw en directo.
Y no es una manera de hablar: Cosa Nuestra no es solo un concierto, es prácticamente un musical de Broadway con base en el reguetón y la cultura latina. Un homenaje explícito al mítico West Side Story, pero con su toque propio, más callejero, más urbano, más suyo. El show está dividido en actos, con una narrativa que recorre una historia de mafias y amores prohibidos en un Nueva York de los años 60, y el escenario se convierte en un personaje más: un coche clásico en el centro, un escenario giratorio, una barra de bar de madera, pantallas LED altísimas, música en directo y efectos de pirotecnia que te dejaban sin pestañear. Un despliegue que, para qué engañarnos, no habíamos visto en él antes.

Desde que arrancó con fuerza con Punto 40 quedó claro que esta no iba a ser una noche cualquiera. Rauw, vestido como un auténtico “capo” con traje y sombrero, se adueñó del espacio y del público, que desde el primer minuto estuvo en pie. Panties y Brasieres, Il Capo, Todo de ti… No dejó fuera ninguno de sus hits más bailables y, además, se permitió licencias sorprendentes como versionar el clásico de Laura Pausini Se Fue, uno de los momentos más emotivos de la noche. Incluso quienes fueron buscando solo reguetón se dejaron llevar por los ritmos de bolero, salsa y jazz con los que salpicó su setlist, homenajeando sus raíces caribeñas y demostrando que es capaz de mucho más que beats urbanos.
Una de las escenas más bonitas llegó con Amar de nuevo, cuando las miles de linternas de los móviles iluminaron todo el Movistar Arena, creando una postal mágica mientras él se sentaba al borde del escenario. También hubo espacio para la sensualidad coreografiada con temas como Desesperados, que interpretó acompañado de su cuadro de bailarines entre acrobacias, humo y chispas. El sonido fue impecable —gracias a la banda en directo, especialmente a la percusión— y el ritmo no decayó ni un solo momento.
Hay que decirlo: Rauw ha aprendido la lección. Después de aquella gira que tantos señalaron por su falta de trabajo, este tour es justamente lo contrario: trabajado hasta el último detalle, con cambios de vestuario, transiciones teatrales, estética cinematográfica y un cuidado extremo por el espectáculo visual. Aquí no hubo nada dejado al azar. Incluso sus interacciones con el público estuvieron medidas, naturales y cercanas, agradeciendo a Madrid su energía y su fidelidad y animando a todos a seguir sus pasos de baile.

Tras más de dos horas y media de show, con Todo de ti de nuevo como broche final, Rauw se despidió diciendo: “Esto ha sido Cosa Nuestra, gracias mi gente hermosa”. La sensación general fue la de haber vivido algo único, algo pensado para impresionar, algo que te hace salir convencido de que la entrada mereció cada euro pagado.
Rauw Alejandro viajará ahora a Barcelona, donde le esperan los días 11 y 12 de julio dos nuevas citas en el Palau Sant Jordi, también con las entradas agotadas desde hace semanas. Si mantiene este nivel, los barceloneses tienen por delante dos noches inolvidables. Porque sí: ahora sí. Ahora sí merece la pena ver a Rauw Alejandro en directo.














