Según Spotify, actualmente, las canciones más populares de Eurovisión 2026 son Per sempre sì del italiano Sal Da Vinci, Liekinheitin de los finandeses Linda Lampenius y Pete Parkkonen, Jalla de la chipriota Antigoni y Før Vi Går Hjem del danés Soren Torpegaard Lund. Pero, desde la semana pasada, un nuevo sencillo está tomando fuerza en las redes sociales y ya cuenta con casi 8.500.000 reproducciones en la plataforma, además de acumular casi 2.000.000 de visualizaciones en YouTube. Hablamos de My System de la sueca Felicia, que este 7 de marzo fue escogida como la representante de su país en la 66 edición del Melodifestivalen, uno de los certámenes musicales más antiguos de Europa.
En la final del concurso, 12 grandes candidaturas se enfrentaron en dos horas de show. Un espectáculo lleno de luces, colores, purpurina y hits de alto calibre. Es más, en 120 minutos, el Strawberry Arena de Estocolmo escuchó pop, rock, hip-hop y country, además de vibrar con un número de humor, un pegadizo hit con frases dichas en persa y un tema con madera de éxito mundial. De hecho, la gala comenzó con una de las canciones que más ha sonado en las radios suecas en el último mes y medio: Iconic de A*Teens. Una banda formada en 1998 para, inicialmente, revivir la fiebre de ABBA en Escandinavia. Pero, como causaron un furor inesperado, terminaron por sacar su propia música.

A*Teens tuvo seis años de gran popularidad y se separó en 2004. Sin embargo, en 2024 retomaron su carrera en conjunto y ya se han presentado en numerosos países como Noruega, Inglaterra, España, México, Argentina y Chile. De esa manera, el cuarteto ha logrado posicionar Iconic en numerosas emisoras latinoamericanas y ha causado euforia en TikTok y en Instagram. Al igual que la segunda canción en competencia: Dooset Daram de Meira Omar. Una polifacética artista nacida en Afganistán, que saltó a la fama gracias al programa Love is Blind y adquirió una notoriedad tan astronómica que su boda con Oskar Nordstrand acabó siendo retransmitida en televisión.
Y si hablamos de grandes personajes, tenemos que referirnos a Lilla Al-Fadji. Una figura humorística, creada por el chileno Felipe Leiva, quien –en este momento– arrasa en Suecia con Delulu. Su divertida propuesta para el Melodifestivalen, en la que habla sobre un mundo donde todo gira en torno a él. Después de la presentación de Al-Fadji, llegó el turno de Saga Ludvigsson. La exparticipante del programa Talang y de la versión local de American Idol, quien interpretó su canción Ain’t Today. Vale mencionar que la voz de la joven sonaba potentísima en directo. Pero ni su puesta en escena pirotécnica logró entibiar los corazones del público.
En la posición número cinco se presentó la banda Smash Into Pieces, que despunta por tener un baterista que lleva una máscara luminosa. Y aunque su canción Hollow no es precisamente hipnótica, gozan de alta popularidad en su país y, de acuerdo con numerosos eurofans, podrían haber ganado el certamen. Una opinión que muchos expertos también tienen sobre Cimberly y su Eternity. La artista, que ganó el talent Idol en 2023, entonó una de las mejores canciones que ha producido el Melodifestivalen en años. No obstante, ni el jurado ni el televoto supieron valorarlo.
En la séptima posición, el dúo Medina –compuesto por los raperos Sam-E y Alibi– interpretaron Viva l’amor. Un tema que es tan emotivo y energético, que perfectamente podría transformarse en el himno del mundial de fútbol. Sin duda, ese coro tan contagioso y que entra de forma tan fácil al cuerpo merece tener una segunda oportunidad como parte de la banda sonora de una película o como cortina musical de algún programa. Lo mismo sucede con Half of Me de Greczula. Un pop star con personalidad propia. Pero que, de manera innegable, bebe de la imagen de Harry Styles y Damiano David. Sin embargo, cuenta con una voz única, que en cualquier momento podría lanzarlo al estrellato mundial.
Minutos más tarde, llegó el turno del cowboy Robin Bengtsson y su Honey Honey. Un tema que perfectamente podría interpretar Tim McGraw o Keith Urban. Pero como el country no suele sonar en Suecia, los fans del certamen no lograron conectar con el sencillo y, tristemente, quedó en el penúltimo lugar de la tabla de posiciones. Y es que, el sábado, en el Strawberry Arena, parecía que todos realmente estaban esperando a Felicia y My System. Una fusión de pop experimental y electrónica, que entusiasmó y sigue entusiasmando a niños y adolescentes, quienes consideran a la artista un verdadero icono de la nueva generación.
Y, a propósito de grandes ídolos, tenemos que destacar la estupenda performance de Sanna Nielsen y su Waste Your Love. La intérprete ha participado ocho veces en el Melodifestivalen y no ha defraudado en ni una sola ocasión. Incluso sus seguidores más fieles aseguran que la calidad de su música solo puede ir in crescendo. Pero, al parecer, los fans del concurso también piensan que es hora de darle la oportunidad a nuevos talentos. Quizá por eso Brandsta City Släckers –una boy band en la que sus miembros se disfrazan de bomberos– tampoco triunfó en esta edición. Para algunos, su single Rakt in i elden era puro fuego. Aun así, no consiguieron encender la chispa entre los presentes y la audiencia en casa.
Es decir, aunque existía un gran nivel entre los participantes, Felicia tuvo siempre el camino fácil. Su impacto y reconocimiento en las redes sociales la ayudaron a impulsarse como la ganadora, además de su enigmática imagen. Entre 2022 y 2025, la artista participó en un proyecto llamado Fröken Snusk, donde cantaba totalmente encapuchada… y, pese a que ahora canta presentándose con su nombre real, nunca expone su rostro al 100%. Siempre se tapa la cara con gafas gigantes o utiliza una mascarilla, como si el COVID aún nos acechara.
No obstante, la cantante nunca había llamado tanto la atención hasta este domingo, cuando se viralizó su opinión sobre la participación de Israel en Eurovisión. En cuanto se bajó del escenario, la artista verbalizó que no le parecía bien que el país estuviera involucrado en el certamen, porque había provocado “demasiadas muertes”. Pero después ahondó más en su postura con una incendiaria declaración al periódico Aftonbladet. “He estado pensando si debería ir Eurovisión, pero ya he tomado una decisión: iré y me aseguraré de que ellos no ganen”, señaló, desatando el enfado de la tele israelí y, por supuesto, de la Unión Europea de Radiodifusión, que le ha recordado que mientras forme parte del concurso no tiene derecho a la libertad de expresión.















