La final del Benidorm Fest 2026 se vivió como una auténtica celebración de la música en directo, el talento emergente y la puesta en escena milimetrada.
El Palau d’Esports L’Illa de Benidorm volvió a convertirse en el epicentro de todas las miradas en una noche vibrante, con el público entregado y una competencia más ajustada que nunca. Y, finalmente, el dúo formado por Lucycalys y Tony Grox se alzó con la Sirenita de Oro tras una actuación impecable que convenció tanto al jurado profesional como al televoto.
La propuesta ganadora destacó por su producción contemporánea y su capacidad para conectar desde el primer acorde. Lucycalys brilló con una interpretación vocal segura, cargada de matices, mientras Tony Grox aportó presencia escénica y una energía magnética que elevó el tema hasta convertirlo en uno de los momentos más celebrados de la noche.
La química entre ambos fue evidente: complicidad, potencia y una narrativa visual coherente que hizo que su candidatura creciera en intensidad hasta el último segundo. Tanto es así, que la puesta en escena, bajo la mirada de Sergio Jaén y la coreografía de Borja Rueda, hicieron brillar aún más la actuación.
El veredicto no fue sencillo. La edición de este año ha estado marcada por un nivel artístico muy alto y una diversidad de estilos que han enriquecido la competición. Entre los grandes favoritos se encontraba Rosalinda Galán, cuya propuesta combinaba raíces flamencas con una producción electrónica sofisticada. Desde el primer ensayo dejó claro que su candidatura no pasaría desapercibida.

En la final ofreció una actuación sólida, elegante y con una fuerza interpretativa que arrancó una de las ovaciones más sonoras del recinto. Aunque no logró el triunfo, su posición en la clasificación confirmó el respaldo del público y del jurado, consolidándola como una de las artistas más prometedoras del certamen.
También destacó la actuación de Asha, que apostó por una propuesta internacional, con coreografía milimétrica y un sonido pop de clara vocación eurovisiva. Su número fue uno de los más comentados en redes sociales durante la gala, convirtiéndose en tendencia apenas minutos después de pisar el escenario. La artista defendió su candidatura con seguridad y profesionalidad, demostrando tablas y una ambición artística que la sitúan en una nueva dimensión dentro de su carrera.

Otro de los nombres que resonó con fuerza fue el de Izan Llunas, que emocionó con una balada de corte clásico que permitió lucir su capacidad vocal. Su actuación fue sobria, centrada en la interpretación y acompañada de una escenografía minimalista que potenciaba la intensidad de la canción. Izan conectó especialmente con el público familiar y con quienes valoran la pureza vocal por encima del artificio. Su paso por la final ha supuesto un espaldarazo definitivo a su evolución artística.

Sin embargo, la noche tenía nombre propio: Lucycalys y Tony Grox. Su victoria no solo responde a una suma de puntos, sino a la sensación general de que su propuesta representa el equilibrio perfecto entre modernidad y emoción. La puesta en escena jugó con luces envolventes y una narrativa visual que reforzaba el mensaje de la canción sin eclipsar la interpretación. Cada plano televisivo parecía pensado para construir un relato que culminó con un final apoteósico, celebrado con el público en pie.
Al escuchar su nombre como ganadores, ambos artistas se fundieron en un abrazo que resumía meses de trabajo, ensayos y nervios acumulados. En sus primeras palabras tras alzarse con el triunfo agradecieron el apoyo recibido y reivindicaron el talento emergente nacional. La emoción fue palpable, tanto sobre el escenario como en el backstage, donde compañeros y rivales se acercaron para felicitarles en un ambiente de compañerismo que volvió a ser una de las señas de identidad del festival.

La final del Benidorm Fest 2026 no solo ha elegido representantes, sino que ha confirmado el buen momento creativo de la escena musical española. Con Lucycalys y Tony Grox como abanderados, y con figuras como Rosalinda Galán, Asha e Izan Llunas consolidándose como referentes de esta nueva generación, el certamen demuestra que la diversidad estilística y la apuesta por propuestas arriesgadas son la clave para seguir creciendo. Una noche intensa, emocionante y decisiva que ya forma parte de la historia reciente del festival.














