Los Premios Feroz 2026 volvieron a instalarse en Pontevedra por segundo año consecutivo con la intención de celebrar, una vez más, el cine y las series españolas desde ese tono gamberro y cercano que siempre ha caracterizado a la gala. Sin embargo, la noche avanzó con un pulso irregular, más correcta que vibrante, dejando la sensación de que el entusiasmo se quedó, en muchos momentos, a medio camino entre el escenario y el patio de butacas.
La ceremonia transcurrió de forma ordenada, quizá demasiado. Hubo chistes que no terminaron de encontrar su lugar, bromas que pasaron sin hacer mella y un público que, por momentos, pareció observar la gala con más educación que entusiasmo. La falta de ritmo y de sorpresa convirtió la velada en una sucesión de bloques previsibles, con escasos picos de emoción y una atmósfera algo plana que ni siquiera el carácter desenfadado de los Feroz consiguió sacudir del todo.

Uno de los instantes más simbólicos de la noche fue el homenaje a Yurena, a quien por fin se le concedió el espacio que durante años se le había negado. Su canción No cambié resonó en el auditorio interpretada por un coro de niños de Pontevedra, en un gesto cargado de intención y sensibilidad. Sin ironía ni artificios, el momento funcionó como un acto de reconocimiento colectivo, una forma de reivindicar una figura que forma parte del imaginario popular español y de subrayar que la memoria cultural también merece ser celebrada con respeto.
Entre los discursos y las entregas, destacó el monólogo de Ana Marchesi, que logró romper la monotonía instalada en la sala. Con un humor bien medido y una lectura afinada del ambiente, consiguió arrancar carcajadas a unos invitados que empezaban a mostrar signos evidentes de cansancio. Su intervención devolvió, aunque fuera de manera puntual, la atención y el pulso a una gala que parecía necesitar con urgencia ese pequeño golpe de energía.
🤍 Javier Cámara se alza con el premio Feroz al mejor actor protagonista de una serie por ‘Yakarta’ #Feroz2026 pic.twitter.com/wO3TxTczHT
— Premios Feroz (@PremiosFeroz) January 24, 2026
Hubo también comentarios sutiles que no pasaron desapercibidos para los más atentos. Elisabet Casanovas dejó una de las frases más comentadas de la noche al deslizar que “estaría bien poder leer en x3”, en alusión a la posibilidad de así poder terminar la novela de Juan del Val. Una observación ligera, casi lanzada al aire, que funcionó como uno de esos zascas envueltos en elegancia: breve, medido y eficaz.
En conjunto, los Premios Feroz 2026 cumplieron con su cometido institucional, pero dejaron la sensación de que algo de su espíritu rebelde se ha ido diluyendo con el paso de los años. Hubo destellos, sí, pero no los suficientes como para encender del todo una gala que se movió entre lo correcto y lo previsible. Una edición que no falló, pero que tampoco terminó de brillar, y que invita a preguntarse si será necesario volver a arriesgar para recuperar la chispa que convirtió a los Feroz en una cita verdaderamente imprevisible.
Las vencedoras de la noche
Más allá del desarrollo de la gala, los Premios Feroz 2026 sí dejaron un palmarés claro que señaló a las grandes vencedoras de la noche. En el apartado cinematográfico, Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, se consolidó como la gran triunfadora, llevándose varios de los premios más relevantes y confirmando el fuerte respaldo de la crítica a una película que ha marcado la temporada. El reconocimiento a su dirección, guion e interpretaciones femeninas volvió a subrayar el peso de los relatos liderados por mujeres dentro del cine español actual.
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En televisión, la noche estuvo repartida, aunque con nombres que resonaron con fuerza. Yakarta se alzó como la serie dramática más destacada, mientras que Poquita fe reafirmó su conexión con el público y la crítica en el terreno de la comedia, gracias también al reconocimiento a sus actrices. Un reparto de premios que dibuja un mapa claro de las ficciones que han sabido conectar este año con la industria y con la audiencia.
Entre los títulos y nombres propios que marcaron la ceremonia, hubo una mención inevitable: Oliver Laxe. Su película Sirat volvió a situarse en el centro de todas las miradas, no solo por los premios técnicos obtenidos, sino por el contexto que la rodea. Su nominación a los Oscar coloca al cineasta gallego en un lugar privilegiado y convierte su presencia en los Feroz en algo más que un simple paso por la alfombra roja: es la confirmación de un cine que trasciende fronteras y que mira de tú a tú a la industria internacional.

Así, aunque la gala no terminó de acompañar con la intensidad que merecía el talento premiado, los Feroz 2026 sí cumplieron su función esencial: señalar a las obras, creadoras y creadores que están marcando el pulso del audiovisual español. Un palmarés sólido que contrasta con una ceremonia que, quizá, se quedó un paso por detrás de lo que celebraba.














