Laura Escanes recibió el año por tercer año consecutivo desde la pantalla de TV3, acompañada esta vez por el cantante Miki Nuñez. La influencer volvió a demostrar que su presencia frente a la cámara no fue casualidad, confiando nuevamente en la firma barcelonesa Yolancris, con la que trabajó codo a codo para crear un estilismo que combinó tradición, sofisticación y creatividad.
Este año, Escanes apostó por un vestido que respiraba elegancia y fuerza al mismo tiempo. La pieza, concebida como un homenaje a la silueta femenina de mediados del siglo XX, se centró en un corsé que moldeaba y acompañaba la figura, confeccionado en tejidos nobles como el encaje y el tul de seda.

Los detalles florales del vestido, elaborados manualmente con tafetán, aportaron un toque artesanal que reforzó la delicadeza y el cuidado de cada elemento. El resultado fue un diseño que equilibró estructura y movimiento, pensado para impactar en cámara y permanecer en la memoria de los espectadores.
El abrigo que completó el conjunto no fue menos llamativo. Realizado en tafetán rojo, se convirtió en un verdadero elemento escénico. Su volumen permitió jugar con la silueta, generando un efecto dramático y elegante que se reveló al instante de aparecer en pantalla.

La prenda aportó un aire de misterio y sofisticación, a la vez que realzó cada movimiento de la presentadora durante la retransmisión. La elección del color rojo, que tanto Escanes como la directora creativa de Yolancris coincidieron en destacar desde el inicio, añadió intensidad y simbolizó la pasión y la energía de un nuevo comienzo.
El proceso creativo de este look fue totalmente colaborativo. Laura Escanes no solo participó en la elección de tejidos y texturas, sino que también se implicó en la definición de la silueta y en la construcción final del vestido. Esta implicación garantizó que la pieza reflejara su estilo personal y que se sintiera cómoda y segura mientras conducía uno de los momentos televisivos más emblemáticos del año.

Cada detalle, desde el volumen del corsé hasta la caída del abrigo, fue pensado para que la influencer se moviera con naturalidad y proyectara confianza frente a millones de espectadores.
Más allá de la moda, este estilismo representó la magia de las Campanadas. La noche del 31 de diciembre no solo simbolizó el paso de un año a otro, sino también la emoción compartida, la ilusión y la renovación. La elección de un vestido con una silueta clásica y un abrigo de gran presencia contribuyó a crear un instante visual memorable, que combinó emoción y glamour en una sola imagen.

El resultado final fue un conjunto que combinó artesanía, creatividad y técnica. La fuerza del color, el detalle manual de cada flor de tafetán y la arquitectura del corsé se unieron para conformar un look que destacó por su capacidad de impactar y emocionar. Laura Escanes reafirmó así su estatus de referente de estilo en el panorama televisivo, demostrando que cada aparición ante las cámaras es una oportunidad para sorprender y seducir a la audiencia.
Este año, las Campanadas de TV3 no solo marcaron la llegada de 2026, sino que también quedaron en la memoria de los espectadores como una de las apariciones más elegantes y cuidadas de Laura Escanes, en la que la moda y la emoción se entrelazaron para crear un instante único e inolvidable.














