La danza vuelve a tomar el protagonismo en la televisión de entretenimiento con el regreso de Bailando con las estrellas, que estrena su segunda temporada en Telecinco. Un formato que no solo apuesta por el espectáculo y la competición, sino también por el esfuerzo, la superación y las historias personales que hay detrás de cada coreografía. Al frente del programa estará nuevamente Jesús Vázquez, una de las caras más queridas de la televisión, que lleva años demostrando su capacidad para conectar con el público.
Durante su paso por el FesTVal de Vitoria-Gasteiz, Jesús se mostró cercano, divertido y sincero, y habló conmigo sobre lo que podemos esperar de esta nueva edición, su experiencia como presentador y su visión sobre el mundo de los talent shows. Entre bromas, anécdotas y reflexiones, deja claro por qué sigue siendo uno de los grandes referentes del medio televisivo.

La danza es mucho más que ritmo y técnica. ¿Qué significa para ti liderar un formato como Bailando con las estrellas?
Para mí, la danza es arte, pasión, esfuerzo físico y mucha emoción. Es una mezcla preciosa. Volver a presentar Bailando con las estrellas es un regalazo. Es un programa muy bonito, que conecta mucho con el público porque ves la evolución real de los concursantes. En esta segunda temporada, estoy seguro de que volveremos a vivir momentos increíbles.
¿Quién crees que puede ser la gran sorpresa de esta edición?
¡Es muy pronto para decirlo! Las verdaderas sorpresas vienen cuando les ves bailar de verdad. Algunos ya los conocía, como Bárbara Rey o Pepe Navarro, pero hay otras más jóvenes que no tenía tan ubicadas. Pepe, por ejemplo, me sorprendió mucho. Con su carrera tan larga, no necesita demostrar nada, y aun así se lanza a esta aventura. Eso dice mucho de él.
En la presentación dijiste que estabas “a un paso de bailar”. Si te animaras, ¿con quién te gustaría formar pareja?
Con Jorge González. Es el más guapo (risas). Ya que voy a hacer el ridículo, mejor hacerlo con el más guapo, ¿no?
¿A quién te gustaría ver bailando en próximas ediciones?
La verdad es que no me lo he planteado. Lo que sí te puedo decir es que hay muchos conocidos que se han ofrecido para participar. El año pasado gustó mucho el programa, y este año hubo llamadas de gente que quería estar. Sara Escudero, por ejemplo, estaba enloquecida. Llamó directamente a Telecinco para decir que contaran con ella. Eso es señal de que el formato funciona.
Has sido presentador, jurado e invitado en muchos formatos. ¿Con cuál te quedas?
Presentador, sin duda. Fui jurado en Got Talent y lo pasé mal. No me gusta tener que decirle a alguien lo que ha hecho mal, sobre todo cuando hay ilusión y esfuerzo detrás. Me cuesta mucho. Soy demasiado empático. Por eso pedí que no me pusieran más de jurado.
Si tú fueras concursante de un talent musical, ¿con qué canción brillarías?
¡Uf, qué difícil! Tengo una playlist para cada momento del día. Desde baladas hasta techno. Música italiana, francesa, española… ¡Me falta euskera! Pero me he metido mucho en la nueva música gallega, gracias a Tanxugueiras. Hay cosas muy modernas e interesantes saliendo de Galicia ahora mismo.

¿Cómo llevas las críticas?
Si fueran técnicas, las aceptaría bien. Pero eso de la “envidia sana” o la “crítica constructiva” a veces se usa como excusa para decir lo que sea. Si son críticas respetuosas y con base, no tengo problema.
¿Notas diferencia entre trabajar con anónimos y famosos en los talent shows?
Sí, claro. Los famosos siempre van con un poquito de careta. Yo intento no tenerla, porque para comunicar tienes que mostrarte, pero muchos piensan en su imagen, en los titulares… Los anónimos, en cambio, no tienen nada que perder. Son más auténticos. Pero los famosos conocen el medio y saben trabajar a favor. Cada uno tiene lo suyo.
¿Tienes alguna manía antes de salir en directo?
Sí, justo un minuto antes, necesito estar solo. Pido que no me hable nadie. Me aparto, respiro, repaso mentalmente cómo voy a arrancar… Y ya, después todo fluye.
¿Cuál ha sido el momento más surrealista que has vivido como presentador?
Hotel Glam. Todo el programa era un delirio. Con algunos personajes y con lo que bebían… eso hoy en día no se podría hacer. Fue surrealismo puro.
Para terminar, ya que estamos en el FesTVal, ¿hay algún programa que te gustaría presentar solo por lo mucho que te gusta como espectador?
First Dates me encantaba, pero ya hice uno parecido con el del crucero. La verdad, ahora mismo tengo bastante cubiertas mis ansias profesionales. Estoy feliz donde estoy.















