Javier Bardem se convierte en el gran protagonista del número de septiembre de Esquire, donde ofrece una de sus entrevistas más personales y reflexiona sobre el momento vital que atraviesa al cumplir 57 años. El actor habla de su carrera, de su familia, de su relación con España y Hollywood y de la responsabilidad que siente al utilizar su voz pública para denunciar las injusticias que considera más graves.
A punto de iniciar una nueva etapa personal y profesional, Bardem reconoce que la edad le ha permitido desprenderse de determinadas presiones y mostrarse de una manera mucho más natural. «Creo que siempre he sido bastante poco cínico», asegura. El intérprete considera que, con el paso de los años, ya no siente la necesidad de construir una determinada imagen ante los demás.
«Otra cosa es lo que la gente espere, desee o tema ver en mí; ahí entra el prejuicio, y todos lo tenemos», reflexiona. Para Bardem, las personas de su entorno conocen realmente quién es y eso le permite afrontar esta etapa con mayor libertad. «No tengo que forzar nada. Me puedo permitir comunicar lo que pienso, lo que deseo, lo que me preocupa. Para mí y para mi comunidad», explica.

Esa manera de expresarse públicamente, reconoce, también tiene consecuencias. «Eso me trae enemigos, pero también personas muy fieles que me apoyan desde el cariño. No hay pose», sentencia.
Sus hijos, por encima de cualquier contrato
Aunque su trayectoria profesional ocupa buena parte de su vida, Javier Bardem tiene claro cuáles son sus prioridades. El actor reconoce que sus hijos son lo más importante y que tanto él como su familia han establecido unas reglas para poder compaginar su carrera internacional con su vida familiar.
Sus hijos tienen actualmente 15 y casi 13 años, una etapa en la que comienzan a acercarse a la independencia y a construir su propia personalidad. Bardem explica que sus compromisos profesionales tienen un límite cuando afectan al tiempo que puede pasar con ellos.
«Mi cuerpo y mis contratos solo permiten estar sin ver a mis hijos dos semanas. En nuestra casa hay algo innegociable: al menos uno de los dos debe estar siempre con ellos», asegura.
El actor también reflexiona sobre el inevitable momento en el que los hijos comienzan a alejarse y a tomar sus propias decisiones. Bardem reconoce que no se puede evitar que afronten determinadas dificultades, pero sí se les puede preparar para hacerlo.
«No puedes protegerlos de todo. Solo puedes armarles con el sentido común, con empatía hacia sí mismos y hacia los demás, y con valor para seguir andando y creyendo», explica.
Su principal deseo como padre es sencillo: «Sobre todo quiero que sean buenas personas. Y lo son, me consta».

Entre Hollywood y España: «Siempre he vivido en España»
Javier Bardem también aprovecha su conversación con Esquire para desmontar una idea que se ha repetido durante años sobre su relación con Estados Unidos. Pese a haber desarrollado una importante carrera internacional y haber trabajado con algunas de las grandes producciones de Hollywood, el actor insiste en que España siempre ha sido su hogar.
«Siempre he vivido en España. Nunca he residido en EEUU, aunque hay mucha gente que repite ese mantra», afirma. Su estancia más prolongada en Estados Unidos fue de seis meses por motivos laborales y coincidió con el nacimiento de su hijo, por lo que decidió permanecer allí.
«He vivido y cotizado en España toda mi vida», recalca. Bardem explica que durante un periodo dejó de recibir propuestas en España porque algunos profesionales de la industria asumían que no estaría interesado en trabajar aquí, que sus honorarios serían demasiado elevados o que residía fuera del país.
La situación le llevó a aceptar proyectos internacionales que le permitieron continuar creciendo profesionalmente, aunque siempre con la intención de regresar. «Tuve la suerte de recibir propuestas extranjeras y fui aceptándolas, pero siempre regresando a España y deseando trabajar aquí», asegura.
También reconoce que trabajar fuera tiene un coste personal y profesional relacionado con el idioma. «Echo de menos poder expresarme desde mi origen. Trabajar en inglés es distinto», confiesa. Al mismo tiempo, considera que poder desarrollar su carrera tanto dentro como fuera de España es un privilegio.

Una voz pública contra las injusticias
La entrevista también muestra al Javier Bardem más reivindicativo. El actor, que durante años ha utilizado su exposición pública para pronunciarse sobre diferentes conflictos sociales y políticos, vuelve a denunciar situaciones que considera injustas.
«Hay demasiados dramas, demasiadas tragedias», afirma. Para Bardem, no es necesario mirar demasiado lejos para encontrar situaciones que deberían generar una respuesta social, aunque también pone el foco en conflictos internacionales que, a su juicio, no reciben suficiente atención.
«Yo vivo en España y me siento responsable de lo que desde aquí hacemos al resto del mundo», explica. El intérprete critica la manera en la que determinadas sociedades justifican «las violaciones, el uso de la fuerza y el asesinato» cuando existen intereses económicos o de poder.
En este contexto, Bardem menciona de manera explícita la situación del pueblo palestino y el Sáhara como ejemplos de conflictos que considera especialmente simbólicos. «La opresión del pueblo palestino durante más de setenta años es una de ellas, como también lo es el Sáhara», sostiene.

El actor considera que existe una responsabilidad colectiva ante estas situaciones y defiende la necesidad de alzar la voz frente a las injusticias. «Porque estamos todos involucrados y el silencio nos hace cómplices», afirma.
Bardem también lamenta que quienes expresan públicamente determinadas posiciones puedan ser objeto de acusaciones que considera injustificadas. «Llevamos muchísimos años viendo la injusticia cometida contra el pueblo palestino sin hacer nada, y cuando alzas la voz aparece una narrativa que intenta acusarte de cosas absolutamente falsas», concluye.
A los 57 años, Javier Bardem afronta así una nueva etapa marcada por una mayor libertad para hablar, elegir y mostrarse tal y como es. Entre la familia, una carrera que continúa creciendo a ambos lados del Atlántico y una voz pública que no parece dispuesto a silenciar, el actor reivindica una forma de vivir sin poses y con la certeza de que todavía quedan muchos comienzos por delante.














