La Puerta del Sol se prepara para recibir a tres debutantes de excepción en una de las citas televisivas más simbólicas del año. Estopa y Chenoa afrontan este 31 de diciembre su estreno como presentadores de las Campanadas de RTVE, un encargo que llega en un momento tan inesperado como ilusionante y que les convertirá en los encargados de despedir 2025 y dar la bienvenida a 2026 ante millones de espectadores.
Aunque el anuncio oficial se produjo hace apenas unos días, la cantante y los hermanos Muñoz han vivido una cuenta atrás acelerada desde que se confirmó su fichaje, marcado además por el relevo de última hora tras la baja de Andreu Buenafuente por motivos de salud. Una circunstancia que ha añadido presión al reto, pero que no ha mermado la ilusión con la que los tres han asumido esta responsabilidad histórica.

Desde el primer momento, Estopa y Chenoa han tenido claro que querían afrontar la retransmisión fieles a su forma de ser. Lejos de buscar un tono impostado, la propuesta pasa por trasladar al balcón de la Puerta del Sol la cercanía, el humor y la naturalidad que siempre han caracterizado sus apariciones públicas. Esa complicidad se ha hecho patente durante los ensayos previos, donde ya se les ha visto cómodos, relajados y con ganas de disfrutar de una noche única.
Los preparativos se han desarrollado a contrarreloj, con jornadas intensas de trabajo para pulir cada detalle de una retransmisión que no admite margen de error. Conscientes de que las Campanadas son una de las emisiones más vistas del año y una tradición profundamente arraigada en los hogares españoles, los tres presentadores han asumido el reto con respeto y entusiasmo a partes iguales.
Para Estopa y Chenoa, este encargo tiene además un fuerte componente emocional. Los propios protagonistas han definido su elección como un auténtico premio, llegando a asegurar que “les ha tocado el gordo” al recibir la llamada de RTVE. Una expresión que resume bien la mezcla de sorpresa, gratitud e ilusión con la que viven este debut televisivo tan señalado.

José Muñoz ha reconocido que, hasta ahora, siempre habían seguido las Campanadas en familia, una costumbre que este año cambiará de forma radical. Dar las uvas desde la Puerta del Sol implica pasar la última noche del año lejos de los suyos y asumir el papel de anfitriones de todo un país, una experiencia que describe como una combinación de nervios y alegría, ese “mal rollito y buen rollito” que acompaña a los grandes momentos.
A pocas horas de que el reloj marque la medianoche, Estopa y Chenoa se muestran concentrados, ilusionados y conscientes de la dimensión del desafío. Su debut como presentadores de las Campanadas no solo supone un nuevo paso en sus carreras, sino también la oportunidad de formar parte de una tradición televisiva que se renueva cada año y que este 31 de diciembre contará con tres protagonistas dispuestos a vivirla intensamente desde el corazón de Madrid.














