Esmeralda Moya atraviesa uno de los capítulos más difíciles de su vida tras el fallecimiento de su padre a los 65 años, consecuencia de una larga batalla contra el párkinson. La actriz, que ha reaparecido recientemente ante los medios, ha compartido cómo está gestionando este duro golpe y cuáles son las fuerzas que la impulsan a seguir adelante.
“Estoy intentando remontar”, reconoció con sinceridad, explicando que han sido “años de lucha” al lado de su familia. Ahora, confesaba, toca volver poco a poco al trabajo y afrontar la vida con entereza, a pesar de la ausencia. “Hay que volver al pie del cañón con la familia y con todo lo que venga”, declaró en una entrevista con CHANCE.
Aunque aseguró sentirse con energía para continuar, Esmeralda no ocultó lo doloroso de esta pérdida. “Le echo mucho de menos, es duro, pero ya está… Mi padre, esté donde esté, seguro que quiere verme feliz y yo estoy luchando por ello”, expresó con emoción, dejando claro que el recuerdo de su progenitor es una fuente de motivación constante.
La intérprete también destacó la unión de su familia en estos momentos, un pilar fundamental para sobrellevar el duelo. “Estamos luchando para que nos vea felices, porque la vida sigue. Nadie está a salvo de esto y, desgraciadamente, está a la orden del día”, señaló con realismo.

Al hablar de la enfermedad, Esmeralda fue muy clara sobre el papel que asumió junto a los suyos: el de cuidar a su padre hasta el final. “Sentía que tenía que devolver ese amor que siempre me han dado. No concibo no cuidar de mis padres ni no estar al pie del cañón. Estuve hasta el último momento y volvería a hacerlo mil veces más, aun sabiendo el final”, reveló.
Con lágrimas contenidas, la actriz prefirió quedarse con lo positivo y con el legado emocional que le deja su padre: “He tenido un padre maravilloso durante treinta y nueve años y ha sido el regalo más bonito que he podido tener”. Unas palabras cargadas de ternura que reflejan el profundo amor y la admiración que siente por él.















