Eduardo Casanova acudió este fin de semana a los Premios Feroz 2026, donde se convirtió en uno de los protagonistas de la noche no solo por su presencia en la alfombra roja, sino también por la conversación que generó tras su reciente confesión pública. Hace apenas unas semanas, el actor decidió revelar que vive con VIH a través de un mensaje acompañado de un vídeo adelanto del documental sobre su vida dirigido por el periodista Jordi Évole.
En una época en la que los límites entre la vida privada y la esfera pública se difuminan, Casanova aseguró que no se arrepiente de haber dado ese paso. “No me arrepiento”, afirmó con contundencia, defendiendo que su decisión forma parte de un proceso natural.
“Estoy muy feliz, en un buen momento y muy contento de que esto no solo me haya servido a mí, sino de que ha servido a mucha gente”, añadió, mostrando una actitud de serenidad y responsabilidad ante un tema todavía estigmatizado.
El actor se mostró especialmente conmovido por el apoyo recibido durante este último mes. “Agradezco cuando me dicen valiente, pero yo creo que la valentía realmente la tienen las personas que viven con VIH dentro del armario”, dijo, poniendo el foco en quienes aún no se atreven a dar el paso por miedo al rechazo. “Hay que ser muy valiente para vivir en ese infierno. Los valientes son ellos y ellas”, subrayó, dejando claro que su intención no es erigirse en héroe, sino visibilizar una realidad que sigue siendo tabú.
En cuanto a cómo ha afectado a su entorno y a su día a día, Casanova aseguró que no ha percibido un cambio en el trato hacia él. “No he sentido que me traten diferente porque sigo siendo el mismo”, explicó. “Lo único que ha cambiado es que simplemente ya sabéis todos que tengo el bichito”, bromeó con naturalidad, restando dramatismo a la situación y normalizando la enfermedad.

También hubo espacio para responder a las críticas que ha recibido desde algunos sectores. Con un tono calmado y reflexivo, el intérprete aseguró que “hago un trabajo muy grande porque no es fácil últimamente vivir en el mundo real”, y añadió que, aunque la realidad no sea perfecta, “lo que resuena es el amor. Y con eso me quedo”. Con estas palabras, Casanova volvió a reivindicar la empatía y el respeto como base para construir una sociedad más inclusiva.















