Cristina Pedroche cerró el 2025 de manera espectacular durante sus duodécimas Campanadas, emitidas en todos los canales de Atresmedia y en las que compartió escenario por décima vez con Alberto Chicote. La presentadora volvió a deslumbrar con un vestido que no solo impactó por su presencia, sino que además resumió más de una década de creatividad, estilo y compromiso social.
«De todas las metamorfosis a las que me he sometido, ésta ha sido la más dura de todas. Fue necesario hacer una introspección muy profunda para decir sí a este vestido porque suponía un impacto muy grande», confesó Pedroche antes de la Nochevieja, anticipando la fuerza simbólica del diseño que finalmente lució.

Este año, la dirección creativa del estilismo corrió nuevamente a cargo de Josie, responsable de conceptualizar el vestido y coordinar el trabajo de upcycling que convirtió piezas de otros looks en un único conjunto. «Este ejercicio ha sido posible gracias a la generosidad y el desprendimiento de Cristina, que ha renunciado para siempre a muchos de ellos tal y como los mostró en su primera vida, pero ahora les ha dado una nueva con este primer upcycling presentado en unas Campanadas», explicó Josie.
El vestido fue concebido como una antología de los estilismos que Pedroche ha lucido durante sus Campanadas. Cada capa y detalle integraba elementos reciclados de prendas icónicas, creando un conjunto que celebró la memoria de sus doce años frente a las cámaras.
Entre los tejidos incorporados se encontraban el mikado rojo de 2016 y el tafetán rosa tiza de 2017, así como cristales del primer vestido de Hervé Moreau para Pronovias y fragmentos de la escultura dorada de 2019. Incluso se incluyó un despiece de un vestido de Charo Ruiz, convertido ahora en parte de esta nueva creación colectiva.

Uno de los detalles más llamativos fue la asimetría de las mangas: la derecha provenía del abrigo fucsia y verde lima de 2016, adornada con cadenas de strass que decoraron su coleta en 2020, mientras que la izquierda se inspiró en la cascada de tul de la cola del vestido Tot-Hom que lució en 2018. Este ensamblaje no solo creó un efecto visual impactante, sino que también narró la evolución de su estilo a lo largo de los años.
El vestido también incorporó piezas escultóricas de Jacinto de Manuel: los pechos dorados y el glúteo lateral provenían de su obra VenusMMXX, mientras que la Paloma de la Paz que coronaba el polisón de tafetán rosa simbolizaba un mensaje de armonía y esperanza.
Flores customizadas y el emblemático ala del cuello de BUJ Studio completaron un repertorio de referencias que los seguidores más fieles reconocieron de inmediato. Incluso se rescataron bordados de botas de 2021, detalles de la mascarilla que Pedroche llevó durante la pandemia y cristales de gotas de leche materna de 2024, integrándolos en un conjunto que combinó memoria, creatividad y simbolismo.

Este año, el vestido tenía también un fuerte componente solidario: Pedroche colaboró con la Asociación Española Contra el Cáncer, sumando visibilidad a su labor de apoyo a pacientes y familias, así como al impulso de la investigación oncológica. La elección del diseño buscaba agradecer la fidelidad del público y rendir homenaje a quienes luchan contra la enfermedad, convirtiendo la Nochevieja en un momento de celebración y concienciación.
Para completar el look, las sandalias a medida, respetando la filosofía barefoot de Pedroche, cuidaron la anatomía de sus pies y le permitieron moverse con total libertad. Cada elemento del conjunto fue pensado para favorecer la comodidad sin renunciar al glamour, una premisa que la presentadora ha mantenido a lo largo de toda su trayectoria.

El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025 se convirtió así en mucho más que un diseño de gala: fue una cápsula del tiempo que reunió la esencia de doce años de apariciones televisivas, un manifiesto de estilo, creatividad y solidaridad. Su combinación de tejidos reciclados, elementos escultóricos y detalles históricos emocionó tanto a espectadores como a amantes de la moda, demostrando que un vestido puede ser, al mismo tiempo, arte, memoria y mensaje social.
Aquella noche, Pedroche no solo despidió un año más, sino que rindió homenaje a quienes la han acompañado en su trayectoria y envió un recordatorio de esperanza y apoyo a quienes enfrentan la enfermedad, dejando una Nochevieja para la historia tanto por su espectacular estilismo como por su significado.















