Chenoa se convirtió en una de las grandes protagonistas de la última noche del año al ponerse al frente de las Campanadas de RTVE. La cantante fue elegida como presentadora en el último momento, tras la baja de Andreu Buenafuente, y compartió escenario en la Puerta del Sol con los hermanos Muñoz, Estopa, en una despedida de 2025 que sorprendió tanto por su formato como por su estilismo.
Para una cita tan especial, Chenoa confió en el diseñador Alejandro de Miguel, responsable del vestido que lució para dar la bienvenida a 2026 ante millones de espectadores. Un diseño que no pasó desapercibido y que destacó por su elegancia, su brillo y un poderoso simbolismo.

El color blanco fue la elección protagonista, una apuesta clara por la renovación y los nuevos comienzos, muy en sintonía con el significado de la noche y con el papel que asumió la artista en esta inesperada cita televisiva.
La prenda, realizada completamente a medida, estaba confeccionada en pedrería de canutillo y lentejuela, un trabajo artesanal que aportó luminosidad y sofisticación al conjunto. El brillo, cuidadosamente dosificado, se combinó con la ligereza del tul, creando un equilibrio perfecto entre impacto visual y delicadeza. El resultado fue un vestido pensado para captar la luz del directo y destacar en cada plano televisivo.
Uno de los elementos más comentados del diseño fue su elegante escote en forma de U, que enmarcaba el torso de Chenoa con sutileza y feminidad. Este detalle se veía realzado por el volumen de las mangas, elaboradas en tules de seda, que aportaban movimiento y una sensación etérea al look. Un guiño romántico que contrastaba con el carácter contemporáneo del conjunto y reforzaba su presencia escénica.
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Según explicó Alejandro de Miguel, el proceso creativo fue tan fluido como excepcional. «La primera propuesta que le hice a Chenoa le encantó y fue un flechazo total. No hubo que cambiar absolutamente nada», reconocía el diseñador. Un hecho poco habitual en un encargo de estas características y para una cita tan exigente como las Campanadas, donde cada detalle se mide al milímetro.
Pese a que diseñador y artista no se conocían personalmente y a que todo el proceso se desarrolló a distancia, la sintonía entre ambos fue total desde el primer momento. Tanto es así que solo se realizó una única prueba del vestido, ya en la propia Puerta del Sol, horas antes de la retransmisión. No hubo sorpresas ni ajustes de última hora. «No olvidaré nunca el momento en que le subí la cremallera y le quedaba perfecto», reveló Alejandro de Miguel, destacando la emoción de ese instante previo al directo.

El resultado fue un look elegante, luminoso y muy televisivo, que acompañó a Chenoa en una de las noches más especiales de su trayectoria reciente. Con este estilismo, la cantante no solo asumió con naturalidad su debut como presentadora de las Campanadas, sino que lo hizo reafirmando una imagen sólida, femenina y sofisticada.
Una Nochevieja en la que Chenoa brilló con luz propia y en la que el blanco se convirtió en el mejor símbolo para despedir el año y dar la bienvenida a 2026 con ilusión renovada.















