Brad Pitt se ha quitado la coraza de estrella de Hollywood para mostrar una de sus facetas más desconocidas y personales. El actor, que protagoniza la nueva portada digital de ‘Esquire España’, ha concedido una extensa entrevista en exclusiva mundial en la que repasa algunos de los episodios más difíciles de su vida y reflexiona sobre el dolor, la pérdida, el envejecimiento y el legado que quiere dejar después de más de tres décadas convertido en uno de los rostros más reconocibles del cine.
A sus 62 años, Pitt mira ahora su trayectoria desde una perspectiva diferente. Durante las últimas tres décadas ha participado en más de 60 películas, ha recibido dos premios Oscar y se ha consolidado como una de las grandes figuras de la cultura popular. Sin embargo, detrás de esa carrera plagada de éxitos también existe una historia personal marcada por momentos especialmente complicados.

En la conversación con ‘Esquire’, el intérprete habla abiertamente de la etapa más oscura de su vida, un periodo en el que llegó a experimentar un dolor que, según reconoce, parecía no tener salida. «Esta mierda no es fácil«, asegura el actor al reflexionar sobre todo lo que ha tenido que atravesar.
Uno de los momentos más impactantes de la entrevista llega cuando Pitt aborda sus pensamientos relacionados con el suicidio. El actor deja claro que nunca fue una persona suicida y que, por naturaleza, siempre se ha considerado alguien optimista. Sin embargo, reconoce que hubo un breve periodo en el que el sufrimiento llegó a ser tan intenso que pudo comprender lo que podía llevar a una persona a buscar una salida de ese modo.
«Nunca fui suicida en ningún sentido. Sencillamente no estaba en mi naturaleza», explica. «De hecho, si padezco algo, probablemente sea de optimismo congénito». Una característica de su personalidad que, según él mismo reconoce, le ha ayudado en numerosas ocasiones, aunque también le ha llevado a enfrentarse de manera frontal a situaciones especialmente difíciles.
Pitt relata que hubo una época en la que el dolor llegó a resultar tan «opresivo» que no encontraba una salida. «No iba a hacerlo, pero podía sentir… podía sentir el acero frío de la bala en mi cabeza, y parecía un alivio«, confiesa.

El actor explica que fue entonces cuando comprendió el suicidio desde una perspectiva diferente: no como un deseo de morir, sino como una búsqueda desesperada de alivio ante un sufrimiento que parece insoportable. «Solo consiste en buscar alivio al dolor», reflexiona.
Sin embargo, sus propios instintos de supervivencia terminaron imponiéndose. «Tenemos unos instintos de supervivencia increíbles«, asegura Pitt, que reconoce que, en su caso, esos mecanismos «entraron en acción de inmediato».
«Consiste en atravesarlo e intentarlo»
La forma en la que consiguió superar aquella etapa tampoco estuvo marcada por una solución inmediata. Pitt habla de un proceso largo, agotador y basado en seguir avanzando incluso cuando parecía imposible.
«Consiste en atravesarlo e intentarlo, e intentarlo, e intentarlo, e intentarlo hasta quedar agotado y después volver a intentarlo», explica. Una reflexión que resume la manera en la que el actor ha aprendido a enfrentarse a algunos de los momentos más complicados de su vida.
Pitt tampoco pretende esconder que existen momentos en los que uno vuelve a encontrarse con sus propios límites. «No quiero pasar por alto ese lugar en el que te das de bruces contra la pared», afirma. Pero, según su experiencia, incluso después de tocar fondo puede llegar un momento en el que algo cambia.

«Un día simplemente me desperté y todo parecía un poco más soleado y el aire parecía un poco más dulce», recuerda. Una sensación que describe de una manera especialmente gráfica: «Solo necesito microdosis de eso».
La pérdida de su madre y una mirada diferente a la vida
La entrevista llega además después de un año especialmente doloroso para el actor. La madre de Brad Pitt falleció el año pasado, una pérdida que inevitablemente ha influido en la manera en la que contempla ahora su propia vida y el paso del tiempo.
Desde la tranquilidad de su casa de Los Ángeles, Pitt se permite mirar atrás y hablar de aquello que durante años ha quedado lejos de los focos. El actor también aborda sus problemas con el alcohol y los episodios familiares que han marcado los peores momentos de su existencia, a los que se refiere de manera escueta como «cosas de familia».
Su relato se produce además en un momento en el que su carrera atraviesa una etapa especialmente intensa. Después de dos años y medio de trabajo prácticamente ininterrumpido, el periodo más largo de su trayectoria profesional, Pitt reconoce que cada nuevo proyecto supone también un desafío personal.

A estas alturas de su carrera, no quiere limitarse a repetir fórmulas que ya conoce. Con cada papel que acepta busca hacer algo diferente, explorar terrenos que todavía no haya recorrido y continuar construyendo una trayectoria que, más allá de los premios y los éxitos de taquilla, tenga un significado para él.
Ahora, con 62 años, el actor también comienza a preguntarse por su legado. Una reflexión inevitable para alguien que lleva más de treinta años formando parte del imaginario colectivo y que ha vivido prácticamente todas las etapas posibles de la industria cinematográfica.
Pero lejos de presentarse como alguien que tiene todas las respuestas, Brad Pitt habla desde la experiencia de quien ha aprendido que algunos dolores no desaparecen de un día para otro. Se atraviesan. Se sobrevive a ellos. Y, en ocasiones, basta con encontrar pequeñas dosis de luz para continuar.
Su testimonio en ‘Esquire’ muestra así una versión mucho más vulnerable del actor. La estrella de Hollywood deja por un momento el personaje para hablar del hombre que existe detrás de la fama y reconocer que incluso alguien acostumbrado a vivir bajo los focos puede atravesar momentos en los que la oscuridad parece absoluta. Y que, a veces, salir adelante consiste simplemente en seguir intentándolo hasta que el aire vuelve a parecer un poco más dulce.














