El 29 de septiembre de 2025 quedó marcado como un día histórico para la música latina: la NFL confirmó que Bad Bunny será el protagonista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, que se celebrará el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California. El anuncio se realizó durante la transmisión del “Sunday Night Football” y se convirtió en noticia mundial al instante.
La alianza entre la NFL, Apple Music y Roc Nation, que desde hace varias ediciones produce el halftime show, apostó esta vez por la estrella boricua que ha revolucionado la industria musical en menos de una década. En un comunicado, Bad Bunny dejó clara la trascendencia cultural del reto: “Esto es para mi gente, mi cultura y nuestra historia”, expresó, subrayando la dimensión simbólica de su elección.
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Una victoria para la música latina
El Super Bowl no es solo un partido de fútbol americano: es el evento televisivo más visto en Estados Unidos y uno de los más seguidos en todo el mundo. Su espectáculo de medio tiempo se convierte año tras año en una plataforma global que trasciende lo deportivo y define momentos históricos de la cultura pop.
Que Bad Bunny encabece esta edición supone un triunfo para la música en español y para la representación latina en el escenario mediático más grande del planeta. No es la primera vez que el intérprete de “Tití me preguntó” pisa este escenario: en 2020 participó como invitado en el show de Shakira y Jennifer López. Pero ahora lo hará como cabeza de cartel, con la responsabilidad de diseñar un espectáculo propio.
El puertorriqueño, que recientemente manifestó que no realizará giras extensas por Estados Unidos debido a preocupaciones sobre su público latino y las políticas migratorias, convierte esta cita en un acto único, con todos los reflectores puestos en él.
Expectativas y presión
Las expectativas no podrían ser más altas. El show de 2025, encabezado por Kendrick Lamar, alcanzó cifras récord de audiencia con más de 133 millones de espectadores. Ahora, los organizadores confían en que Bad Bunny logre mantener o incluso superar ese nivel de atención, apelando tanto a sus fans latinos como a nuevas audiencias que lo descubrirán en este escenario.
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El reto será condensar en apenas 12 o 13 minutos la esencia de un artista acostumbrado a desplegar montajes ambiciosos en giras internacionales. Además, deberá equilibrar lo que esperan sus seguidores —una fuerte presencia de su identidad caribeña— con la necesidad de ofrecer un show universal que conecte con públicos de todas las culturas.
Un momento único
Más allá de los números y la presión mediática, el anuncio confirma algo evidente: Bad Bunny se ha consolidado como un fenómeno global. Desde sus inicios en el trap latino hasta convertirse en el artista más escuchado del mundo en plataformas digitales, su carrera es la historia de una revolución cultural que derribó barreras idiomáticas y redefinió la música urbana.
El 8 de febrero de 2026, el Conejo Malo tendrá frente a sí el reto más grande de su carrera: transformar el estadio más observado del planeta en una fiesta latina. Y todo apunta a que lo hará con la misma fuerza con la que ha conquistado escenarios, listas de éxitos y corazones alrededor del mundo.














