Ángela Molina atraviesa uno de esos momentos profesionales en los que la experiencia y la serenidad se convierten en aliadas. La actriz vive con especial ilusión el estreno de Pura sangre, la nueva serie que protagoniza junto a Blanca Romero y Amaia Salamanca, un proyecto que, según confiesa, ha estado marcado por una complicidad poco habitual y una energía profundamente positiva entre las mujeres del reparto.
“Lo hemos disfrutado de una manera absolutamente, extraordinariamente alegre”, asegura en una entrevista con Europa Press, poniendo el acento en un rodaje que define como luminoso y generoso.

Durante la presentación de la ficción, Molina no solo habló del ambiente en el set y del vínculo creado con sus compañeras, sino que también quiso aclarar uno de los rumores que más titulares ha generado en las últimas semanas: la posibilidad de que interprete a la reina Sofía en una futura producción audiovisual. Una idea que, aunque sugerente, todavía está lejos de convertirse en una realidad.
La actriz se muestra tajante al respecto. “No es certero”, afirma, desmintiendo que exista un proyecto cerrado o una decisión tomada. “Ni está el proyecto todavía como algo real ni yo he dicho un sí definitivo hasta que no lea el guion”, puntualiza, recordando que ese ha sido siempre su modo de proceder. Para Molina, el revuelo mediático se ha adelantado a los hechos: “Todo se ha ido muy allá sin ser todavía fiel a la realidad”, explica, rebajando expectativas y devolviendo el foco a lo verdaderamente importante: el contenido y la honestidad artística.

Hablar de la reina Sofía, en cualquier caso, despierta en ella un profundo respeto. Ángela Molina no oculta la admiración que siente por la reina emérita, a la que describe como una persona “absolutamente dulce y dedicada al que tiene enfrente”. Un recuerdo personal marca especialmente su percepción: “Ese trato cercano me sobrecogió. Me gustó y lo sentí como algo muy verdadero. Le estoy absolutamente agradecida del recuerdo que me dejó”, confiesa.
Quizá por eso, la idea de encarnarla en una ficción le provoca cierto pudor. Molina reflexiona sobre lo complejo que resulta interpretar a una persona real, especialmente cuando se trata de figuras tan reconocibles. “A mí no me gustaría que nadie me interpretara a mí”, admite, convencida de que “es imposible imitar al otro”. Un pensamiento que conecta directamente con el respeto que siente ante la posibilidad de ponerse en la piel de la reina Sofía: “De hecho, a lo mejor no hago la película porque me da muchísimo respeto”.

No sería la primera vez que se enfrenta a un dilema similar. La actriz recuerda que algo parecido ocurrió cuando se planteó llevar al cine la vida de su padre. “Siempre dije que nadie podía interpretar a mi padre”, rememora, dejando claro que hay historias que exigen una sensibilidad extrema.
Aun así, Molina no cierra la puerta por completo. Reconoce que otras grandes actrices han interpretado a figuras históricas como la reina de Inglaterra y que, con el enfoque adecuado, podría ser posible. “Pero tendría que estar hecho con muchísimo amor y respeto”, subraya. “La situación es especial y nos merecemos lo mejor”.















