La Oreja de Van Gogh vuelve a su punto de partida. Tras casi dos décadas de caminos separados, Amaia Montero regresa como vocalista de la mítica banda donostiarra. La noticia, confirmada por el grupo en un comunicado publicado el 15 de octubre, ha sacudido el panorama musical español y latinoamericano. El anuncio llega acompañado de un vídeo grabado en su local de ensayo, donde los miembros de la formación original confiesan que “el tiempo nos estaba esperando donde lo dejamos”.
El regreso no solo supone un reencuentro simbólico con la voz que dio vida a himnos como Rosas, La playa o Puedes contar conmigo, sino también el inicio de una nueva etapa creativa. En palabras del grupo, llevan meses escribiendo “nuevas historias y recordando las anteriores”, lo que deja entrever la posibilidad de un próximo álbum y una gira prevista para 2026.
Ver esta publicación en Instagram
Sin embargo, la vuelta de Amaia no será completa en términos de formación: el guitarrista Pablo Benegas, uno de los fundadores del grupo, ha confirmado que no participará de momento en los próximos proyectos, aunque no ha cerrado la puerta a colaborar en el futuro.
El anuncio ha desatado una ola de nostalgia entre los seguidores de la banda. Muchos celebran el regreso de la voz original que definió una época del pop español, mientras otros defienden el legado de Leire Martínez, quien lideró el grupo durante 17 años con notable éxito. La salida de Leire, comunicada hace unos meses tras un periodo de reflexión interna, generó división entre los fans, algunos de los cuales temen que su aportación quede eclipsada por esta nueva etapa.
Ver esta publicación en Instagram
Aun así, el regreso de Amaia Montero representa un acontecimiento histórico. La Oreja de Van Gogh, con más de ocho millones de discos vendidos y decenas de premios internacionales, vuelve a reunir a gran parte de su formación original en un momento de madurez personal y profesional. La expectación es máxima: la gira de 2026 promete convertirse en una cita ineludible para los amantes del pop de los 2000.
Entre la emoción y la incertidumbre, lo que queda claro es que el público está dispuesto a volver a cantar aquellas canciones que marcaron su juventud. Y quizás, esta vez, descubrir algunas nuevas.














