Álex González reapareció en la noche del jueves en El Hormiguero para presentar su última película, La sospecha de Sofía, un thriller en el que comparte protagonismo con Aura Garrido y en el que da vida a dos hermanos gemelos. El actor no solo habló de su exigente preparación física para el rodaje, sino que también desveló, entre risas y confidencias, la verdadera razón por la que recientemente ha pasado por quirófano.
El intérprete confesó que durante el rodaje perdió hasta diez kilos para encarnar con realismo a sus personajes, marcados por vidas complejas y poco saludables. “Nadie me lo pidió, pero decidí adelgazar a lo bestia. Comía apenas un kiwi y dejé de entrenar. Me cambió todo, hasta el humor”, relató. Una transformación que, según reconoció, le ayudó a conectar con la vulnerabilidad de uno de los protagonistas, que había pasado 25 años en prisión tras la caída del Muro de Berlín.

Con su habitual sentido del humor, González recordó también el ansiado momento en el que volvió a darse un capricho tras semanas de restricción: “Lo primero que me comí cuando terminé fueron unas palmeras de chocolate. Me ha costado mucho recuperar porque, a partir de los 40, cuesta todo más”. Sus palabras arrancaron sonrisas en el plató, donde Pablo Motos no tardó en señalar otro evidente cambio físico.
El presentador bromeó sobre su reciente operación de nariz, atribuyéndola en tono jocoso a un accidente de boxeo y comparando el resultado con el del cantante Lucas, de Andy y Lucas. Una ocurrencia que generó un divertido momento de tensión en directo. “Empezamos fuerte”, respondió Álex con ironía, mientras Motos pedía disculpas públicamente al artista gaditano por la comparación.
González aprovechó para aclarar los rumores y explicar el verdadero motivo de su paso por quirófano: “No ha sido por estética, ha sido por salud. Me rompí la nariz boxeando y no podía respirar bien”. El actor reveló que la intervención se produjo apenas diez días antes de la entrevista y que, antes de operarse, lanzó dos preguntas clave al médico: “Le pregunté si iba a poder hablar porque tenía que venir a El Hormiguero, y si me iba a cambiar la nariz. Me dijo que no”.

En un tono distendido, añadió que todavía conserva los puntos de la operación y pidió complicidad a Motos: “Si se me escapa uno, avísame y no hagas como con el trozo de lechuga que nadie te dice nada”. Más allá de estas confesiones, la entrevista dejó también la revelación de un curioso “sueño recurrente” que el actor asegura tener hasta tres veces por semana, en el que viaja al espacio.
Sin embargo, González evitó pronunciarse sobre los rumores que rodean su vida sentimental. En los últimos días, la prensa del corazón ha señalado un posible distanciamiento con su pareja, la cirujana Camila Rojido, después de más de dos años y medio de discreta relación. El actor, que ha dejado de seguirla en redes sociales, prefirió guardar silencio al respecto y centrarse en su nuevo proyecto profesional.















