Moda y arte se unen en la colección Crucero 2019 de Max Mara

Tras las presentaciones de Chanel, Christian Dior, Louis Vuitton y Gucci, la  temporada de desfiles Crucero 2019 llega a su fin de la mano de Max Mara en Reggio Emilia, histórica ciudad del norte de Italia y lugar de nacimiento de la firma en el año 1951.

La moda siempre ha ido de la mano del arte. En numerosas ocasiones se han creado colecciones pictóricas para alguna de las presentaciones de distintas casas de moda. Esta vez, ha sido una de ellas la que se ha dejado influir y guiar totalmente por el mismo.

Concretamente, la dirección creativa de Max Mara se ha inspirado en la colección privada de arte Collezione Maramotti para el diseño de todas y cada una de sus nuevas prendas.

Esta colección de piezas es el resultado de más de cinco décadas de incorporaciones por parte de la familia del fundador de la casa, Achielle Maramotti, el cual marcó el comienzo de su existencia tras comprar destacadas obras de artistas italianos contemporáneos de los años sesenta, setenta y ochenta.

Maramotti tenía la voluntad de emplear su colección de arte contemporáneo como fuente de inspiración de sus trabajadores. Es por ello por lo que decidió colgar sus adquisiciones en el interior de su fábrica de ropa en Reggio Emilia. En el año 2017, la compañía transformó la antigua factoría en un espacio de exhibición permanente.

Antes de comenzar el desfile, el equipo de Max Mara invitó a editores de París, Moscú, Shanghái y Nueva York a una visita privada a esta galería de arte en la que, con posterioridad, se realizaría la presentación. En palabras de la directora creativa, Laura Lusuardi: “Simplemente, parecía el momento adecuado para celebrar un desfile en este espacio. Las obras de arte nos inspiran con frecuencia, pero nunca tanto como en esta colección”.

Así, esa misma noche, mientras granizaba en el exterior, todo se mostraba en calma en el interior,  con las modelos paseando entre obras de arte mientras se podían escuchar valses de películas de Federico Fellini de fondo.

Sabiendo que la fuente de inspiración total ha sido el arte, puede que la primera imagen que se te venga a la cabeza sea una explosión de color. Sin embargo, lo que nos ha mostrado la firma dista mucho de ser eso: conjuntos monocromáticos, en los que los dos indiscutibles protagonistas han sido el blanco y el negro, seguidos del nude, el crudo y, de forma puntual, colores pasteles como el rosa o el azul.

Todos los diseños están marcados por las líneas sencillas y el estilo sobrio a los que nos tiene tan habituados la casa de moda italiana. En cuanto a los materiales empelados, esta colección se ha creado a base de telas refinadas como es el cashmere, además de punto para prendas concretas como jerséis.

En cuanto al tipo de prendas predominantes, como ocurrió en la nueva colección de Dior, encontramos vestidos y trajes de chaqueta, bien con pantalones o bien con falda midi o larga. También han paseado sobre la pasarela gabardinas fluidas y abrigos de doble botonadura. ¿Serías capaz de quedarte sólo con una? Nosotros, sin duda alguna, no.

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