La nueva era victoriana de Alexander McQueen llega con su colección Resort 2019

Hace unos pocos días, salía a la luz la colección Resort de Alexander McQueen para este año. Siguiendo la línea de las piezas propuestas para la temporada primavera-verano 2019, nos encontramos ante una serie de estilismos llenos de contrastes: fuertes y delicados, duros y suaves, entallados y fluidos.

Entre las figuras que han inspirado a Sarah Burton, directora creativa de la firma, a la hora de diseñar las distintas piezas que conforman esta nueva colección, se encuentran la costa británica, la paleontóloga británica Mary Anning (descubridora de numerosos fósiles durante la primera mitad del siglo XIX), y el gusto propio de su época por recolectar, estudiar y clasificar fragmentos de la naturaleza.

Fijándonos en la estética de las prendas y en la escenografía creada para el shooting, todas estas influencias cobran sentido. Sobre dos escenarios distintos (un fondo totalmente neutro en color tierra y otro al aire libre que recrea el borde de un acantilado), las modelos se sitúan mirando al frente luciendo conjuntos de un aire victoriano que, en muchas ocasiones, se ve alterado por la incorporación de piezas de materiales con una mayor dureza como el cuero.

Más concretamente, encontramos una base de delicadeza formada por largos vestidos en colores neutros (blanco, negro y nude), creados empleando la técnica del broderie anglaise (bordado inglés), con encajes y transparencias; blusas con mangas extra largas o tres cuartos, de campana o ligeramente abullonadas; faldas cortas de gran volumen creado a partir de volantes; y conjuntos de dos piezas más rectos y rígidos.

El contraste que mencionamos lo consiguieron mediante la superposición de elementos como corsés, sujetadores o arneses, y otras piezas como suéteres gruesos de cachemir.

 “She sells seashells on the seashore.” (“Ella vende conchas a la orilla del mar”). Ésta es una de las frases con la que se recuerda a la figura femenina en las que Sarah Burton encontró su inspiración, Mary Anning. Junto a su familia, se ganaba la vida vendiendo fósiles a turistas y coleccionistas victorianos. La conexión con dicho coleccionismo se puede ver claramente en piezas como un traje blanco con estampado de conchas, inspirado en los grabados realizados sobre los trajes hechos a medida de la época; en las ondulaciones de los tejidos y en los voluminosos volantes, que imitan las formas que se configuran en el interior de las conchas; o en los distintas joyas de nácar que acompañan a toda la colección.

En definitiva, no podemos definir estas nuevas creaciones de inspiración victoriana de la firma inglesa con otra palabra que no sea “brillante”; la representación de un equilibrio perfecto entre elementos de distinta naturaleza.

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