El Museo Yves Saint Laurent Paris abre las puertas de su primera exposición temporal

“Me acerco a cada lugar a través de mis sueños” es una de las frases más reveladoras de Saint Laurent. La historia de amor entre Yves Saint Laurent y el continente asiático supera la fascinación. Este romance no solo influyó inevitablemente en su trayectoria profesional, sino que también le brindó la oportunidad de crear su fragancia más icónica y rentable, Opium. 

Con motivo de su primera exposición temporal, el Museo Yves Saint Laurent Paris presenta una serie de modelos del diseñador inspirados en China, India y Japón. A través de estas colecciones, Yves Saint Laurent muestra la visión soñada de tierras lejanas, influida tanto por el conocimiento adquirido a través de sus lecturas como por el contacto directo con las obras de arte.  

El diseñador indaga dentro de las costumbres locales de estos países para crear una visión diferente de las vestimentas tradicionales. Aunque nunca viajó a la India, en sus colecciones siempre hubo prendas como saris o turbantes, o como el kimono, pese a tampoco haber conocido el país del sol naciente más allá de lecturas y de su imaginación. Entre todos los lugares que para él evocan cierto exotismo, Asia juega un rol especial y se ve reflejado a través de su trabajo. Todos estos diseños son exhibidos por vez primera junto a objetos prestados por diferentes museos, como el Museo Nacional de Arte Asiático, y colecciones privadas.  

Esta exposición temporal es la primera desde que se inauguró el museo en octubre de 2017 y reúne alrededor de cincuenta modelos de alta costura. Además, también nos introduce en la historia de la creación y lanzamiento de la fragancia más representativa de la marca, Opium, lanzada en 1977, cuyo eslogan fue “Opium. Para los adictos a Yves Saint Laurent”, y que estuvo prohibida en Australia y Oriente Medio. Su lanzamiento también fue frenado en Estados Unidos por comunidades asiáticas que entendían como una provocación este mensaje y que veían una gran insensibilidad por parte del diseñador. Tanta polémica no hizo más que elevar ese interés por el perfume, así como las ventas. Un año después de su lanzamiento, en 1978, se organizó en el país una fastuosa fiesta de presentación que comenzó en un barco ambientado con orquídeas y budas, y finalizó en el mítico Studio 54. Las personalidades del momento no se la perdieron. 

En cuanto al nombre, Saint Laurent lo eligió porque “esperaba intensamente que a través de sus poderes incandescentes pudiera liberar los fluidos, ondas divinas, magnéticas, y los encantos de la seducción que provocan el amor loco, el amor a primera vista, el éxtasis fatal cuando un hombre y una mujer se miran por primera vez”. La exposición también incluye dibujos de Saint Laurent y otros documentos que guiaron el proceso creativo del perfume cuyo frasco está inspirado en las cajas lacadas que los nobles japoneses utilizaban para guardar objetos valiosos.  

La exposición “L’Asie rêvée de Yves Saint Laurent” se podrá visitar desde el día 2 de octubre de 2018 hasta el 27 de enero de 2019, en el Museo Yves Saint Laurent de París situado en Avenue Marceau. Dentro de la visita hay una recreación del taller del diseñador, además de numerosos recursos visuales que nos ayudan y transportan al universo Saint Laurent.

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