Christopher Bailey se despide de Burberry con un desfile en apoyo al colectivo LGTB

“Mi colección final aquí en Burberry está dedicada a — y en apoyo de — algunas de las mejores y más brillantes organizaciones que apoyan a los jóvenes LGBTQ+ de todo el mundo. Nunca ha habido un momento más importante para decir que en nuestra diversidad reside nuestra fortaleza y nuestra creatividad”.

Así es cómo Christopher Bailey nos informaba de sus intenciones para su último desfile para Burberry. Era su despedida y cómo era de esperar la expectación era máxima pero, lejos de amilanarse el director creativo y presidente, desde hace tres años, de la mítica firma británica creó una colección que nadie olvidará. Bailey quiso mandar un mensaje alto y claro contra la discriminación de los colectivos LGTB.

Días antes del desfile la marca, que tiene cómo mantra “love is love”, anunció que había incorporado el arcoíris LGBT a los clásicos beige, rojo, marrón y blanco de su “Haymarket Check”. El icónico estampado de la firma es ahora un signo claro de apoyo a este colectivo al que Burberry presta apoyo también de manera económica a través de las organizaciones Albert Kennedy Trust, ILGA world y The Trevor Project que trabajan por los derechos de esta comunidad.

Aunque fue el desfile de despedida de Bailey pareciera que el diseñador estaba empezando su recorrido en la firma ya que se sumó a la tendencia “athleisure” con sudaderas retro ochenteras y chandals entremezclados con trenchs y trajes de chaqueta y se sube al carro del “see now, buy now”, por lo que las prendas ya están a la venta desde el pasado Lunes.

Sobre la pasarela gabardinas, ponchos, jerséis, faldas cien por cien Burberry, sudaderas, abrigos, vestidos, chalecos y complementos se tiñen de color en un desfile que ha abierto la modelo-activista Adwoa Aboah con una falda con un arcoíris de la cintura a los pies y en el que a continuación vimos a Misha Hart, Jonas Glöer, Christian H., Marlon Pendlebury y por último a Cara Delevingne, a la que no se había subido a una pasarela desde la extravagancia Ritz Pre-Fall de Chanel en 2016, con un gran abrigo de pieles de arcoiris con el que parecía ondear la bandera del orgullo.

“Ha sido un gran privilegio de mi vida laboral estar en Burberry, trabajar y aprender de un extraordinario grupo de personas los últimos 17 años”, con estas palabras se despidió Bailey de la firma asegurando que no ha sido una decisión fácil de tomar.

 

 

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